Tease and denial

Disfruto concediendo o negando, controlando el sexo del esclavo, de su aparato genital, de sus tiempos para llegar a la eyaculación, imponiéndome y decidiendo cuándo deseo que acabe, de qué manera, cada cuánto tiempo, bajo qué circunstancias, si le permito hacerlo como premio por un buen comportamiento…

No se trata de represión, sino de redirigir su líbido hacia otras áreas de su sexualidad, explorando las que yo deseo que acepte como normales o deseables en él.

El mando, para mi, incluye ese tipo de control sobre el esclavo, sometiendo también esa parte a mi voluntad.

La exigencia física de que se mantenga en estado altamente excitado por un tiempo prolongado puede inducir a un estado placentero (en algunos hasta eufórico) y a veces crea cambios en la conciencia del perro incrementando su sumisión.

Es jugar con lo que me pertenece, su placer, alentando y denegando hasta que decido conceder.

2 Comments

  1. Es increíble el cambio de conducta en ellos,el mío,despuésde unos días con el cb6000s,cambia hasta el tono de voz la actitud en general.

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  2. Saludos, Señora. Efectivamente, el cb6000 es uno de mis preferidos 🙂

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