¡Fuera de mi vista!

No es cuestión de ser el perfecto esclavo. No hay nadie perfecto ni imprescindible. Ni siquiera la vida FemDom es una balsa de aceite para nadie. Hay problemas como en cualquier otro ámbito de nuestro día a día, pero el secreto está en la rapidez en que nos levantemos de una caída y la agilidad mental para descubrir y rectificar nuestros errores.

El no permitirse flaquear, el obsesionarse con ser perfecto, sólo es un caldo de cultivo para inseguridades.

Estoy convencida de que l@s que integramos el FemDom como filosofía de vida, sentimos y vivimos con más intensidad. Pero la perfección no existe.

¿Mi consejo a un esclavo repudidado? Haz exámen de conciencia y si tu conclusión es que diste lo mejor de ti y tu comportamiento ha sido el adecuado, entonces levántate y continúa tu camino, que todo duelo tiene un fin y la vida sigue. Pero si encuentras motivos en tu servicio para avergonzarte, ahí tendrás tu respuesta.

El siguiente paso es preguntarte si podrás arreglarlo de modo que seas admitido de nuevo… o si yo readmitiré a alguien a quien he pateado por inútil. ¿Vale la pena ejercitar la humildad para intentar recuperar tu sitio… o mejor buscar otro donde te den mimitos y esclavitud a la carta?

¡Qué bonita es la vida, con sus sorpresas, cambios, novedades y cruces de caminos! 😀

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