Fallos

A veces hay fallos y errores involuntarios, que en un esclavo entregado pueden causar inquietud.

Uno de los mayores temores de un verdadero esclavo es la posibilidad de defraudar a su Ama.

Así que surgen reflexiones internas ante un sentimiento de culpa: ¿por qué lo he hecho?, ¿es que deseo ser castigado o llamar su atención?, ¿he tenido en cuenta que podía ser un error?.

La siguiente etapa es la negación: no, mi único deseo es agradar, servir, complacer, jamás haría nada malo adrede. Finalmente llega la justificación: estoy cansado, los problemas, el trabajo…

Cuando llego, te miro y susurro que serás castigado por tu falta. Y sé que eso te hace sentir mejor, pues has depositado las decisiones en mi. Bajas la cabeza, asientes y aceptas.

No se ha acabado el mundo, la vida continúa y la próxima vez estarás más atento a tus obligaciones.

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