Caprichos

¿He mencionado alguna vez lo caprichosa que soy? jajaja Pues lo soy. Me encanta ir de compras con un moneyslave, paypig, ATMslave… (llámalo como quieras).

Es fascinante observar lo mucho que disfrutas a la orden de “paga”, sacando la tarjeta y procediendo a acatar mientras yo me deleito mirando las bolsas con un nuevo par de zapatos de tacón, un vestido o lo que sea que haya decidido quedarme.

Recoges el ticket y las bolsas y me sigues cavilando las excusas que tendrás que dar en casa para justificar esos cargos o cómo camuflarlos. Pero a mi no me interesan las excusas, sino tu cara de circunstancias, ese sentimiento contradictorio de placer/temor mezclado.

Un nuevo perfume, unas botas espectaculares, un corset, lencería fina, juguetes sado, ese bolso que tenía que ser mío… sí, decididamente soy muy caprichosa y te encanta que lo sea para poder mimarme y seguir captando mi atención con esos pequeños detalles que tanto disfruto.

Confiesa, mi sucia putita, te encanta que te use de ese modo. ¿Ya estás imaginando cómo y con quién estrenaré esas cosas que tú has pagado? ¡Viciosillo cotilla! 🙂

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