Bienvenido

Los que descubren el FemDom suelen venir con urgencias por empezar, con prisas por entregarse e incluso, además de ser poco selectivos, se indignan con los rechazos.

Vamos a ver, para que una Dama te ordene lamer sus botas, tienes que conseguirlo y trabajar en ello. Olvídate de chiclés de la Dómina con látigo en mano las 24 horas porque, aunque ejerzo el control, no me interesa el primero que llega y no me dedico a entretener gusanos que no saben captar mi atención.

Antes de nada tienes que saber qué es lo que necesitas, definir tu fantasía impulsora y cotejar luego con los intereses de las Señoras. A mi me repugna, por ejemplo, el que pretende una relación tipo noviete o con esperanzas de convertirme en su FemDomWife. Yo no soy un Ama de casa ni la mujer de nadie, soy Ama con esclavos que disfruta de su manera de vivir. No deseo novios ni marido, me encanta un esclavo precisamente por lo que es, mi esclavo.

Como Mujer me gusta que me seduzcan, pero no siempre el afecto forma parte de mis relaciones D/s, puesto que también me produce placer destinar una propiedad a convertirlo en una especie de pieza numerada, cosificarlo y darle un trato desprovisto de calor alguno.

Tampoco me agradan los que se ofrecen a todas o flirtean hasta que consiguen eyacular.

Es cierto que las mujeres somos difíciles, pero las Dóminas más, chiquitín 🙂

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