Secuestro consensuado

Otra de esas fantasías recurrentes que tiene muchas variantes en cuanto a restricciones, lugar de cautiverio, interrogatorios, torturas, trabajos forzados, etc.

Con determinadas prácticas hay que ser muy cuidadosa, porque aunque haya sido pactado de antemano, es necesario acordar un espacio de tiempo determinado en el que la persona sepa que puede ser secuestrada, de lo contrario, si no sabe que es parte del “juego”, podría reaccionar de modo negativo e incluso llegar a tener problemas psicológicos. Por no hablar de las consecuencias para la Dómina.

Exige una gran planificación, igual que en violación consensuada. El esclavo está de acuerdo en la práctica, pero no sabe exactamente cuándo, dónde ni de qué modo tendrá lugar.

Es una de las grandes fantasías, llena de posibilidades y emoción, pero no todos están preparados para afrontarla.

¿Preparado para padecer síndrome de Estocolmo? 🙂

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