Reflexión

Escribir un pequeño artículo cada día supone tener que resumir muchísimo cada uno de los temas que expongo, aunque me tomo mis licencias para desarrollarlos en diferentes posts y sobre el enfoque que le doy a cada uno.

Hoy hablaré de nuevo sobre las Diosas de carne y hueso y la necesidad de poner los pies en el suelo (o sobre alguien, que aquí cada una elige).

No es fácil juzgarse a una misma de forma crítica y reconocer los errores sin caer en la autojustificación. Pero el verdadero poder se asienta en conocer y reconocer nuestros fallos y limitaciones.

¿Cómo podría seguir evolucionando como Dómina si no siguiera aprendiendo cada día de mis errores y de mis sumisos y esclavos? Nací con instinto y carácter Dominante, pero el conocimiento no es innato, es algo que se adquiere siempre que nos tomemos la molestia de observar y aprender de los que se nos entregan. Si no sabemos cómo sienten y qué hay en la mente sumisa, difícilmente podremos dominarlos.

No es suficiente con decir que soy Dómina y permitir a los esclavos que se nos entreguen porque sí. Pero bueno, esta es mi visión y mi experiencia. Hay otras 🙂

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