Una noche de fiesta

Tras una noche de sábado bastante divertida, me permito el lujo de levantarme a mediodía.

No soy trasnochadora habitual, vivo de un modo bastante ordenado y con horarios definidos. Considero que la autodisciplina es un primer paso para disciplinar a otros.

Me gusta el orden y el control es uno de mis fetiches, por no decir que es algo inevitable en mi, ya que soy una controladora nata y, aún en los puntos más álgidos de una noche de fiesta, mi móvil siempre está a mano para no perder de vista la localización y las actividades de los míos. No se trata de que no confíe en ellos, sino de que tengo por costumbre verificar los pasos que dan.

Hay una canción antigua ‘Every breath you take’ de The Police que les dedico a los que me pertenecen y a los aspirantes a servirme, si os tomáis la molestia de traducirla, veréis que es muy significativa.

Por lo demás, la noche muy agradable y divertida. La noche de Madrid sigue siendo cosmopolita y con infinidad de opciones a elegir.

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