Un admirador

Existe gente de todo tipo, pero hay cierto ser mentalmente inestable que últimamente se dedica a colapsar mi correo con lo que para él deben de ser insultos o algo similar.

Pues bien, ricura, has conseguido tu minuto de gloria al ser mencionado por mi (y eso no es poco, créeme). Disfrútalo porque será efímero y, en definitiva, te usaré como ejemplo de amargura.

No daré tus datos porque no lo considero necesario, pero creo que lo que voy a decir te va a descolocar un poquito más (si es que es posible en una psique tan desordenada).

Cierto, soy una manipuladora emocional (lo de cabrona y mala pécora también es cierto), me alimento del sacrificio de los demás en todos los sentidos.

Pero victimismos aparte (que a nadie interesan), asumo mis responsabilidades. El que acude a mi lo hace sabiendo quién soy y se pone en mis manos por decisión propia, no encañonado a punta de pistola.

Si en algún momento barajas la posibilidad de aspirar a servirme, olvídalo, no estoy interesada en perros con deterioros emocionales o con vacíos tan marcados en la personalidad.

Te concedo el que sigas escribiendo, eliminar el correo no deseado es un simple click y, si ese esfuerzo diario te hace feliz, te permito continuar siendo el perro que corre detrás de su rabo.

En el fondo soy generosa, sí, CruelMente generosa 🙂

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