Las maravillosas profesionales

No me considero Ama profesional propiamente dicha porque mis relaciones van mucho más allá de meras sesiones ocasionales y mi implicación con los míos es continuada y cotidiana, además de que me pertenecen, su entrega es real. Pero sí que he hecho alguna sesión profesional en contadas ocasiones (alguna amiga profesional me ha pedido una sesión conjunta y es divertido jugar con un chucho callejero de vez en cuando). Y os hago saber que en ellas no hubo ningún tipo de sexo directo con el sumiso.

Los prejuicios son evidentes. Si una Dómina profesional decide tener sexo con el sumiso que acude a ella… ¿eso la convierte en prostituta? ¿No será que es Ella la que expresa sus deseos, actúa conforme a ellos y hace lo que le da la gana con quien le da la gana y como le da la gana? ¿Y no es eso precisamente parte de ser Dómina, decidir y actuar conforme a sus decisiones?

Ah, claro, que hay un tributo económico… ¿y el Ama amateur no exige regalos, cenas, un determinado status (entre otras cosas)? Será que sólo yo las leo y escucho, o quizás las peticiones solapadas ahuyentan etiquetas que tan fácilmente cuelgan a otras 🙂

Lo que sí es cierto es que hay muchas mujeres que se declaran Dóminas profesionales sin tener mucha idea sobre el tema, únicamente para obtener beneficios rápidos de quienes buscan determinadas prácticas. Pero dadles tiempo para aprender, que si finalmente les gusta este mundo, se convertirán en maravillosas Dominantes. ¿O es que todas las que se autodenominan Dóminas amateurs en internet lo son de verdad? 😉

1 Comment

  1. Yo en este mundo de las sesiones soy un tipo raro…
    Me da la impresión que la mayoría de los sumís que pululamos por la red, lo que buscamos es tener una sesión con la que descargar nuestra inflamada libido.
    Al salir del armario, era un onanista compulsivo, (lo he sido hasta que CruelDama decidió controlar mis orgasmos), que deseaba hacer realidad mis fantasías.
    Primero escogí el modo mas barato, Domina amateurs a la que espero manipular para conseguir la sesión que deseo… y contacte con muchas: las experimentadas me rechazaron sin considerarme, con las necesitadas tuve una oportunidad que intente aprovechar con regalos, pero no establecí feelings y con las novatas (con regalos, por supuesto) conseguí esas sesiones deseadas.que fueron realmente desalentadoras.
    Luego escogí el camino fácil, comencé a solicitar sesiones con Dominas profesionales, llegaba instantáneamente y seguro a la sesión, con un desembolso similar…, sin embargo no me llenaban las sesiones, a pesar de descargar.
    Eran sesiones al estilo DomFem, pero sin conocimiento personal entre Ama-sumí y donde el cliente (yo) dominaba la relación. Es verdad que las Dominas profesionales no son prostitutas, que liberan las mentes encorsetadas de los varones sumisos, que administran la sesión como ellas desean y se practican las dinámicas que ellas quieren…, pero no es menos cierto que piensan que si no eyacula el cliente no volverá, (sobre todo en las primeras citas).
    Todo este deambular por el universo DomFem, me llevo a mi camino de baldosas amarillas e identificar mi rara madurez como sumiso:
    – Yo deseo tener sesiones todos los días con una Diosa, pero solo mi Dueña elegirá cuando y como hacerlo.
    – Yo debo seducir con mi comportamiento Su deseo y hay múltiples formas de hacerlo: financiera, servicio, placer, etc.
    – Lo mas importante es el felling y conocer a mi Dama.., lograr su bienestar y satisfacción, provocara mi refuerzo, mi biofeedback y mi felicidad.

    Un sumí para el que cada encuentro con Su Dueña es una sexion.

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