Secuelas

Entre los muchos correos que recibo, ayer hubo uno que me llamó especialmente la atención. Era de una Dómina a la que todavía no conozco en persona pero con la que estaré encantada de reunirme y compartir unas risas.

La nota era breve, unas frases que me hicieron sonreír: Querida ¡¡¡¡ole tus ovarios!!!! Por fin alguien que habla con claridad de todo y no se corta un pelo. ¿Cuándo te va bien un café, una comida, una cena? Mi teléfono es ………… ¡¡¡Llámame!!!

Y la llamaré, por supuesto, esta misma semana que entra tendré el placer y el honor de conocer a esta simpática Dama.

Sí, sí, también hubo correos de muy diferente índole y tono (esos nunca faltan), y ya imaginaréis que en esos me llaman de todo menos bonita, pero siempre me quedo con los mejores y los que no me interesan se borran con un click, que tampoco es para tanto.

El volumen de mi bandeja de entrada va en proporción directa al nivel de controversia que cree el artículo que publico y el de ayer era polémica en letras.

No necesito la aceptación de nadie, expongo mi visión y mis convicciones y eso no significa que todos tengan que estar de acuerdo conmigo. Lo que no comprendo es que necesiten recurrir al insulto para dar su opinión, pero bueno, tiene que haber de todo, así es la raza humana… variadita 😉

1 Comment

  1. Las secuelas siempre serán buenas…, elimina a los impostores y une a los verdaderos…
    Cambiar las costumbres y creencias establecidas siempre son conflictivas…, los conservadores pretenden seguir en su posición cómoda y las convulsiones les desestabilizan, por eso insultan…, los sinceros progresistas que creen en la diversidad de los humanos, toleran y aceptan la evolución natural de los grupos sociales.

    Un sumiso tolerante que cree en la religión DomFem y que solo se somete a las normas de su Dueña.

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