Correctivos

Me molesta tener que repetir cosas que se supone que ya están más que habladas, corregidas, masticadas y digeridas.

Hablo de órdenes que muchas veces doy en forma de sugerencia o con palabras suaves. No necesito alzar la voz ni poner cara de energúmena para hacerme entender, considero que son ellos los que han de estar atentos a mi y no al revés.

Si con alguno estoy en un período de adaptación, tengo más paciencia y doy oportunidades para que me vaya conociendo y, entre risas y juegos, le hago comprender que sí, muy divertido todo, pero mi palabra, aún entre risas, es ley.

Dejo pasar el tiempo y voy observando reacciones, presionando cuando es necesario pero corrigiendo conductas y comportamientos como por casualidad, sin dramones ni aspavientos. Cuando veo que la relación avanza y el perrillo al que estoy educando me interesa de verdad, es el momento de exigir que ciertos detalles sean exactamente como yo los deseo.

No tengo prisa, permito que me conozcan y me descubran. Voy poniendo pruebas en el camino y, una vez comprobada que su entrega es real, el adiestramiento continúa con la seriedad que merece, eso sí, sin que la sonrisa abandone mi rostro.

Pero han de tener muy presente la primera frase de este post, porque ahí es donde mi sonrisa se puede desvanecer y los correctivos se convierten en castigos.

1 Comment

  1. Desde que la conozco me siento a prueba, seria un error considerar que al obtener su collar puedo relajarme y vivir mi esclavitud actual por lo superado en el pasado.
    Mis objetivos desde que me admitió en su Harem, son ser causa de su satisfacción y lograr su bienestar…, para conseguirlo pertenezco a su exclusiva Cuadra, que me permite conocerla y tengo el sin par privilegio de ser domado.
    Sus opiniones?…, las cuestiono a veces, pero me someto a Su ley pues lo que quiero es adaptarme a Ud, y permanecer en su Harem-Cuadra. .
    Su actitud?…, positiva y equilibrada se refleja en su rostro sonriente y seguro… y me hace desear su control y adiestramiento
    Sus correctivos?…, para seres inconstantes como los machos sumisos, son necesarios y convenientes…, si no los sentimos, nos parecería abandono injustificado.
    Su concurso?…, no es una forma de probar a sus devotos sumís?

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