Altibajos inevitables

He empezado el día con una mala noticia, de esas que afectan emocionalmente, sobre todo por esa espantosa sensación de impotencia al no poder hacer nada para cambiar el curso de ciertos acontecimientos.

Pero la vida es así y así hemos de aceptarla. No todo son noches de vino y rosas, también hay mañanas de resaca y cosas que escapan a nuestro control. Sí, sí, también al mío 🙂

Lamento muchísimo la noticia que he recibido, es un trago amargo, sin embargo no me dejo vencer por la tristeza habiendo tantas cosas por hacer. La vida sigue y hay que afrontarla.

Como siempre, el blog es un reflejo de mi. Me encantaría hacer un despliegue de alegría cada día, pero no sería sincera porque nadie es feliz todo el tiempo. Sin tristeza no apreciaríamos la alegría, sin aflicción no valoraríamos la satisfacción.

Mi vida no ha sido fácil, he vivido toda clase de situaciones y por eso sé apreciar la felicidad y degustarla con deleite. Además, precisamente de eso se trata, de disfrutar de nuestros éxitos y aprender de nuestros fallos.

Cambiando de tema… ¿habéis visto lo variopinto que está siendo el concurso de humillación? Cada día es más divertido. Animaos a participar, que este blog es un espacio en el que todos podéis colaborar.

Por cierto, ayer hubo un record de visitas bastante notable y os dejo mi agradecimiento por ello 🙂

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