Sumisión

Suelo mencionar que el fin último de cualquier relación, independientemente de que sea vainilla o D/s, es la felicidad de todas las partes. Si la relación no nos hace felices, los cimientos ceden y se derrumba toda la construcción y el esfuerzo empleado en ella se esfumará por más parches y reparaciones que hagamos. Aunque, eso sí, será una experiencia vivida.

Hay un detalle importante que el sumiso suele pasar por alto. Ser sumiso no significa únicamente estar a disposición del Ama para ser usado. La idea de muchos al entrar en el mundo de la sumisión es esa situación con la que fantasean de sexo constante y diferente con la Dueña. Pero no eres tú quien decide cómo, cuándo, dónde y si habrá o no desahogo de tu líbido o morbo de tensión sexual prolongada. Yo puedo usar a los míos constantemente o ignorarlos largas temporadas manteniéndolos en castidad.

Servir al Ama no significa estar ahí para ser usado. Servir al Ama es ser útil para ella del modo que ella desee. Y no, no tiene por qué ser sexo lo que requiera de ti 🙂

Si no eres feliz siendo útil a tu Ama y sólo buscas el morbo que ella te pueda proporcionar, no le veo mucho futuro a esa relación.

Sumisión es mucho más que sexo. Sumisión, en mi opinión, es entrega y devoción, es dar sin pedir, esperar a ser requerido y disfrutar con cada pequeño detalle que pueda complacer al Ama, puesto que tu placer será servirla.

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