Sol, playa, descanso

Tras subir el cotidiano post del blog, bajo a la playa enfundada en mi tanga-bañador. Me encanta el mar, me relaja el sonido de las olas y el simple hecho de mirar al horizonte sobre el agua me produce una enorme sensación de paz.

Estoy en una de las pocas zonas que no están muy masificadas y es muy agradable dar largos paseos por la orilla con el mar lamiendo mis pies y el sol acariciando mi cuerpo. Mi piel se va bronceando y ya tiene un bonito tono saludable.

El otro día mi perrillo se tuvo que alejar unos momentos de mi lado y continué mi paseo a solas. Iba pensando en mis cosas cuando se me acercó un jovencito con claras intenciones de entablar conversación, pero su excusa era muy pobre y, tras preguntarme si tenía fuego, señalé mi exiguo atuendo (un pequeño tanga negro) y le pregunté que dónde pensaba que podría llevar un mechero, con la consiguiente sorpresa del chaval y mi rechazo ante tan poco imaginativo argumento.

No negaré que es halagador que a mi edad siga resultando atractiva, incluso con solamente un breve triángulo de tela por toda vestimenta, pero este chico se lo podía haber currado un poquito más, ¿verdad? 😀

En fin, están siendo unos días muy relajantes, al menos para mi, que mi esclavo tiene tantas cosas que hacer que no descansa demasiado 😉

3 Comments

  1. Al decir lo de poco masificada, me imagino que no estaras por mi linda tierra malagueña.
    Es una pena.
    Descansa, y piensa lo lindo que hubiera sido si sacas un encendedor de cierto sitio.
    jajajajajajaja

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    • No, preciosa, estoy por Levante, pero espero conocerte en persona en cuanto sea posible.

      Sería espectacular sacar un mechero y ofrecérselo para ver su cara, pero no llevaba ninguno, jajaja.

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  2. Jeje mira que son cortos los ligones de playa eh jaja. Me ha encantado la anécdota.

    saludos sumisos

    servus{Bastet}

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