Viviendo Madrid

Ya os he contado alguna vez que me encanta mi ciudad y todo lo que ofrece. El martes salí de paseo por Chueca, uno de mis barrios preferidos de Madrid. Me enfundé en un vestido fresquito y, acompañada de magic, recorrimos el barrio haciendo paradas en una de las terrazas de la plaza (siempre tomo algo allí, es ya una tradición para mi), en la terraza del hotel Abaco, desde donde se disfruta de fantásticas vistas del barrio al estar situada en lo alto del edificio, haciendo algunas compras por la zona y en un nuevo restaurante de las callejuelas donde cenamos (estaba todo riquísimo).

Lo que siguió después lo dejo a vuestra imaginación, que esas cosas ya son más privadas, aunque hicimos algunas fotos y las subiré en cuanto me sea posible a la pestaña Dama Cruel.

Se nota la afluencia de turistas en verano, aunque Chueca es cosmopolita el año entero, pero el buen tiempo se presta a disfrutar de las innumerables terrazas y el variopinto ambiente con el que siempre cuenta este barrio.

Los que conocéis esta zona ya sabéis lo maravillosa que es y a los que no, os la recomiendo especialmente. En Chueca os podéis cruzar con un grupo de drag-queens traviesas y bulliciosas, famosos paseando a sus mascotas, gays y lesbianas viviendo abiertamente sus vidas (aunque esto ya no es exclusividad de esta zona, por suerte), todo tipo de tiendas estupendas, bares, pubs, restaurantes, clubs privados… turistas, curiosos, gente de toda la vida, fiestas y eventos de toda clase… y hasta a CruelDama paseando con alguna de sus propiedades 😉

1 Comment

  1. magic_de_Cruel fue feliz durante todo el día.
    Subyugado por su belleza, potenciada por ese vestido fresquito y atrevido.
    Orgulloso de caminar junto a la Dama mas impresionante de Madrid
    Envidiado por cuantos se cruzaban con semejante Valquiria seductora
    Encantado de masajear sus divinos pies mientras descansaba en Chueca.
    Capturado por la Venus absorbente que eclipsaba las vistas de la terraza.
    Hipnotizado por sus glúteos tentadores mientras comprábamos.
    Abducido por su voz, sus ojos y su conducta, mientras cenábamos.
    Conquistado por su encanto y esforzándome por seducirla.
    Soy suyo y gozo cuando me utiliza en Madrid o fuera.
    ¿Puede alguien dudar de que soy feliz?

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