Retales

Me siento halagada por los mensajes que me hacéis llegar cada día, palabras de admiración, apoyo, afecto y comprensión.

Es muy gratificante sentiros, dado que a todos nos gusta ser reconocidos, aunque no necesitemos dicho reconocimiento para seguir respirando.

Por supuesto, como he comentado ya en otras ocasiones, también recibo ataques, insultos despreciables y amenazas surrealistas, pero hasta las comadrejas tienen derecho a vivir, aunque sea revolcándose en su propia rabia, ¿verdad? 😀

Estos días están siendo muy relajantes. Madrid está fantástico, con poca gente, menos tráfico y muchísimos momentos divertidos. En realidad no necesito un gran público ni escenarios espectaculares para acabar muerta de risa.

Por ejemplo, el otro día, paseando con mi esclava, cruzamos la calle Alcalá agarrando nuestras respectivas faldas y cantando La florista (“Por la calle de Alcalá, la florista viene y va… “) ante el asombro de los viandantes; o en una actuación callejera de un rastafari, bailando al son de tambores y bongos como si estuviéramos en plenos carnavales de Brasil, reuniendo a cuantos pasaban por allí y atrayendo miradas lascivas hasta de la policía, jajaja.

Os garantizo que soy una mujer muy seria, pero hay momentos en que hasta lloro de risa y me encanta compartirlos con los míos. Me iré en unos días y apuro estos momentos especiales con mi perra, paseando, jugando, riendo y volviendo a casa agotadas después de vivir como nos gusta, intensamente.

2 Comments

  1. La vida es para vivirla, y en ocasiones hay que ser formal, pero si un poco de sal, se vuelve sosa y monótona, me alegro que usted lo pase bien y que se divierta.
    Yo siempre dijo Carpe Diem, vive el momento ya que no volverá.
    A sus pies, Susi

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  2. Ja, ja que divertido, en persona tenéis que ser muy interesantes! Un saludo sumiso de uno de los innumerables admiradores y ciberamigos,

    servus{Bastet}

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