Recuerdos

Hace un par de días decía que soy una sentimental. Y es cierto, lo soy.

De vez en cuando hago una limpieza en esas direcciones de correo electrónico que no suelo usar, pero que todos tenemos como cuentas secundarias, y borro lo que se va quedando obsoleto o que dejé para revisar en otro momento.

Y entre los correos antiguos encontré uno muy especial. El remitente flirteaba con la idea de entregarse a mi, pero sus miedos lo paralizaban y peleaba consigo mismo. Citaré sólo uno de sus párrafos:

“¿Cómo podré apelar a la templanza de una mujer que lleva años haciendo de las pasiones retorcidas su forma de vida?”

No puedo recordar cuál fue mi respuesta, pero el resultado de sus batallas internas me hizo ganadora de un tesoro que compartió conmigo durante un tiempo: él.

He vuelto a guardar ese correo, porque del mismo modo que una fotografía nos evoca momentos especiales, también algunos de mis correos antiguos causan ese efecto.

Fue un buen esclavo con el que compartí muchas cosas y que me regaló experiencias inolvidables. En una de esas vueltas que da la vida nuestros caminos se separaron, pero hay algo que no cambiará: me recordará siempre como su primera Ama, la mujer Cruel y a veces despiadada que no olvidará 😉

Pero el pasado, pasado está. Sigo recibiendo de vez en cuando algún correo o llamada de los que fueron míos. Y me gusta que lo hagan, porque aunque la relación directa se termine, “donde hubo fuego, rescoldos quedan” 😀

1 Comment

  1. A veces quedan incendios forestales, Dama. Aunque hayan pasado años. Y me atrevo a decir que cuanto más cruel y despiadada fue el Ama, más intensos son. Mis respetos, Sra. Tribuno.

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