Ejercer el control

Las primeras etapas de una relación son muy intensas tanto a niveles físicos como mentales. Cuando conseguimos esa conexión tan sublime, comienza la fase de descubrir al otro, aceptar o ceder el control, hacer realidad todas aquéllas cosas con las que fantaseábamos…

Sin embargo hay que ser muy conscientes de hasta dónde queremos llegar y analizar fríamente hasta dónde deseamos implicarnos, aunque en esas primeras etapas nos parezca que esa vorágine de lujuria, erotismo y pasión no tendrá fin.

El sumiso realmente entregado podría confundir esa entrega con cierta “dependencia”. Y hasta aquí todo perfecto si ese es el tipo de relación que deseamos. Pero no todas las Amas desean esclavos, muchas desean únicamente sumisos. Además, he visto muchas relaciones acabar muy mal por no saber manejar esas emociones desbordantes.

Tras esas primeras etapas sublimes, llegan otras más tranquilas. Y no debemos olvidar que hasta lo más divertido y atractivo puede acabar siendo una tediosa rutina en la que el sumiso sigue demandando lo que se le da cuando nos apetece.

Aquí es donde nosotras tenemos que imponernos, porque a mi me gusta la iniciativa de mis propiedades, su devoción, pero les enseño a no atosigarme cuando intentan darme lo que no deseo, a callarse cuando no quiero escucharlos, a que respeten mi espacio y a esperar hasta que son requeridos.

Una relación D/s ha de ser placentera, jamás agobiante.

El control que me han cedido no está para alardear de tenerlo, sino para ejercerlo cuando es necesario 😉

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