Confianza y permisividad

En la columna de la izquierda podéis ver que uno de mis fetiches es el control. Y me ratifico en esa afirmación. Pero hay una gran diferencia entre control y obsesión.

Pido cuentas cuando lo considero necesario o, en ocasiones, como simple toque de atención para recordar su sitio a algún esclavo que podría confundir permisividad con despreocupación.

Tengo una máxima que destaca en mis relaciones con los míos: la confianza.

Si no puedo confiar en mis esclavos, es que todo falla. Y, si alguno recae en el error de faltar a mi confianza, lo encaro con los hechos de un modo suave y sin dramas, recordándole que si no desea permanecer en mi cuadra, siempre tiene las puertas abiertas para abandonarla. Esto suele tener un efecto inmediato en la mente sumisa, acabando de un plumazo con comportamientos no deseados… o invitándolo a abrir esas “puertas” para que las cierre al salir (por fuera, por supuesto) 😉

Hay Amas que prohíben a sus sumisos hasta el mantener una conversación en privado con otros Dominantes. Los míos no tienen restricciones en ese sentido. Me siento segura de su entrega y no necesito “obligarlos” a que me respeten.

El que desea ser mío, sentirse mío, lo demuestra día a día. Y no sólo porque es lo que se espera de él, sino porque es lo que realmente desea.

Hace poco un sumiso me decía: “es que los hombres vemos la goma de un tanga y perdemos la perspectiva”. Perfecto, pues si ese tanga es lo que te llena, ve a por él, que yo seguiré con mi vida 😉

1 Comment

  1. Hay muchas cosas que pueden ser aprendidas por un sumiso o esclavo comunicándose con otros Dommes y viceversa. La comunicación es algo bueno para ambas partes y no significa que un esclavo está siendo desleal. Tanto Dommes y esclavos varían en su carácter y sus necesidades e intercambios de ideas entre los participantes en este estilo de vida sólo pueden servir para enriquecer nuestras vidas.

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