Las cosas como son

La sinceridad es maravillosa, ¿no estáis de acuerdo?

En ocasiones, por normas sociales, evitamos expresarnos tal y como nos gustaría, medimos nuestras palabras y ocultamos todo aquéllo que no deseamos airear.

Sin embargo sería estupendo poder comportarnos con la verdad por delante dentro de nuestro colectivo y dejar de enmascarar frases, pues se supone que somos adultos y conscientes de la subcultura que integramos: FemDom y BDSM.

Hay detalles que pueden ser importantes para unos y nimios para otros, pero yo sigo viendo cositas que no me cuadran. Soy la primera en admitir que soy una manipuladora nata, lo cual no significa que ejerza una manipulación negativa, ya que cuando impongo un collar, lo hago con todo lo que ello implica, mi responsabilidad incluida.

En cambio, muchos Dominantes (y esto es sólo un ejemplo) dedican a sus sumisos palabras como “yo jamás te haré daño”, para al rato soltarles una bofetada que les deja la cara como un mapa o para desentenderse de ellos sin más. Puntualizo que lo del bofetón o el ignorarlos por lo que sea son cosas que yo misma hago, pero entonces ¿por qué les dicen que jamás les harán daño? Con lo bonito que es decirles lo mucho que sufrirán y que lo acepten… 😀

Podéis ver arriba, en el título del blog, bajo mi Nick, que reza: Sufrirás para Mi. No veo dónde está el engaño del que se me suele acusar. Mi frase es extraordinariamente clara y explícita.

¿Comentar lo buena persona que soy me convierte automáticamente en una persona maravillosa? Ni mucho menos. Son los hechos y nuestros actos los que determinarán lo que somos.

Es una pena que hasta en nuestra comunidad tengan que seguir intentando demostrar lo que no son, pues si fueran sinceros tendrían que aguantar críticas y comentarios como los que a mi me dedican.

En fin, gajes de ser sincera en un mundo en el que se nos supone una mente abierta 😉

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