Salas de chat como entretenimiento

Estos días estoy entrando a ratitos (mientras espero a que sirvan mi comida o me tomo el café posterior) en las salas BDSM del IRC-Hispano.

Hay reacciones de todo tipo cuando algunos reconocen mi nick al saber del blog. Pero es curioso que, por más años que pasen y a pesar de que haya mucha más afluencia que antaño y nicks diferentes, apenas ha cambiado en términos generales.

Entro con el antiprivados conectado y abro alguno de vez en cuando, aunque normalmente prefiero observar las salas o lo dejo abierto mientras actualizo otras cosas. Y entre esos privados a los que les abro la puerta están los que saludan ofreciéndose sin ningún tipo de límites (y sin saber de mi nada más que lo que ven, un nick más en el listado de usuarios) que, curiosamente, tras invitarlos a echar un vistazo al blog para que me conozcan, de pronto recuerdan que sí tienen límites 😀

Están los que aseguran desear un 24/7 cuanto antes y que están dispuestos a lo que sea. Me pregunto si creen que alguna Dómina los acogerá en su casa sin conocerlos de nada o si realmente saben lo que eso significa, pues fantasear con ello es muy respetable, pero la realidad puede ser muy distinta a lo que se imaginan.

Están también los que se pasan la vida buscando conversaciones morbosillas con todos los nicks de Dóminas que ven, esos que sólo desean un alivio inmediato a su calentón y vienen con la ansiedad de que los agreguen a skype para que les proporcionen su pajilla asistida. Y claro, cuando me río acaban insultando tras haber intentado soltar toda una película surrealista de lo que crean que me puede interesar (a mi o a cualquier otra Dominante).

Hay además un pequeño porcentaje de gente maja y agradable, que todo hay que decirlo. Encuentro también sumisos respetuosos y con una conversación coherente con los que mantengo una charla más normal.

Supongo que mis incursiones en chats reflejan la situación del BDSM, pues los resultados son los mismos que obtengo de muchas otras maneras: hay mayoría de curiosos (éstos no buscan nada en concreto, sólo charlar e informarse, pero con la sinceridad de decir lo que son, o lo que creen que son), muchos calentorros con urgencias de que los complazcan, unos cuantos con experiencia en sesiones ocasionales y una minoría que lo sienten y/o viven de verdad.

Por supuesto, hablo del sector sumiso, que es el que intenta acceder a mis privados. No puedo hablar de los y las Dominantes, ya que no tengo el gusto de conocerlos.

Es muy entretenido estar allí un rato, pero sin abusar, que después de unos cuantos privados todo acaba siendo repetitivo.

Y, por cierto, no, no es ese el chat del que os hablaba hace unos meses en otro post. El nombre de ese otro me lo reservo 😉

2 Comments

  1. Buen analisis…. toda la triste verdad escrita en un post…. y lo mas triste todavia es que da igual que chat sea o en que web este…. en todos existen esos mismos prototipos de “perritos pajilleros”

    saludos y besos!

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    • Cierto, sólo es una muestra de lo que nos encontramos en chats, redes sociales o cualquier otro espacio. Sin embargo también está ese pequeño porcentaje de gente afín 🙂

      Un abrazo.

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