Una tarde para recordar

Esta semana me reuní con una amiga a la que hacía muchísimo tiempo que no veía. Ella es fantástica, preciosa y muy divertida. Creo que los ecos de nuestras risas todavía resuenan por la ciudad.

Imaginad a dos Dóminas mezcladas entre la muchedumbre del centro y con ganas de hacer travesuras 😀

El resultado fue el esperado. Tras ponernos al día de nuestras respectivas vidas y novedades, acabamos haciendo el ganso en unos grandes almacenes, probándonos sombreros estrafalarios y volviendo loco al dependiente de esa sección, que el pobre no sabía a quién atender, correteando tras la una o la otra y ruborizándose con nuestras bromas.

El hombre aguantó como un campeón con una sonrisa un tanto forzada (cosa que nos animaba a seguir jugando), pero era evidente que, aunque no sabía cómo encajarlo, todo aquéllo le encantaba.

Volví a casa agotada y con los pies destrozados, pero feliz de haber pasado una tarde muy divertida con una mujer asombrosa que, aunque es diferente a mi, congeniamos maravillosamente y nuestros encuentros nunca pasan desapercibidos 😉

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