Acción/reacción

No me gusta dar espectáculos en público, ni siquiera levanto la voz para corregir un comportamiento (en privado es diferente), pero este fin de semana tuve que darle un bofetón a uno de mis esclavos en plena calle.

Se lo estaba ganando a pulso y, tras respirar hondo y comprobar que apenas había gente alrededor, no lo dudé más.

El resultado de mi acción fue instantáneo: bajó la mirada y agradeció mi corrección inmediatamente.

Me encantan las bromas, las risas y la confianza, pero lo que no consiento es que pierdan de vista su lugar. Si he rechazado una petición, la respuesta seguirá siendo negativa por más que insistan y, como todo tiene un límite, mi paciencia no iba a ser menos.

Una mano enfundada en un guante de cuero hace milagros, eso sí, siempre que esa mano sea la del Ama y el destinatario de la caricia, un perro entregado.

La armonía ha vuelto a su relación conmigo, pues es lo que ambos deseábamos, aunque a él se le olvidó por un momento. Una pequeña corrección, la redención mediante un castigo ya cumplido y vuelta a la normalidad.

No es mucho el tiempo que lleva conmigo, pero me gusta lo rápido que aprende y su interés en ser de mi agrado. Habrá otras faltas, por supuesto, pero de momento nos vamos entendiendo.

Un adiestramiento no termina nunca y requiere mucha energía y dedicación por ambas partes, pero ¿no es divertidísimo el trayecto? 😉

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