Relajación

Al fin puedo decir que he tenido un fin de semana tranquilísimo. ¡Qué gusto relajarse en casa! Un buen libro, alguna que otra película, un paseo al atardecer y vuelta al hogar calentito.

He tenido tiempo de hacer casi todas esas cosas que voy aplazando por falta de tiempo. Pero no todas, que aún quedan unas cuantas pendientes. Como cierto libro que está a medias y llevo meses diciéndome a mí misma que tengo que supervisar algunas cosas en él.

En fin, soy humana 🙂

Pero también he tenido sorpresas agradables y he mantenido el contacto con los míos. El control nunca desaparece del todo aunque a veces se relaje pues, si realmente desaparece, es porque algo falla. Si ese algo (o alguien) falla varias veces y con conciencia de la falta, el proceso es el siguiente: me decepciono, me aburro, decido que no deseo pelear contra molinos de viento y mi interés se centra en otros asuntos que sí merecen mi atención.

Esta semana será movidita, así que me ha venido muy bien recargar pilas y saborear la calma que precede a… ¿la tempestad? 🙂

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