Tan fácil y tan difícil

Mis amistades saben que soy competitiva y, cuando algo llama mi atención, no paro hasta que lo consigo. Pero tiene que ser algo que me interese de verdad, no hablo de unos zapatos o un perro nuevo. Aunque, si lo pienso con calma, eso también 😀

Me encanta la sutileza e ir tejiendo mis redes alrededor de mi objetivo de modo que la meta no sea evidente aún sin dejar de ser sincera en ningún momento. Ya sabéis, a veces las mayores verdades, si se dicen con descaro y una sonrisa en los labios, son tomadas a broma.

Si le susurro a alguien que deseo esclavizar su mente hasta que sufra terriblemente (y a la vez disfrute) en momentos en los que lo ignoraré adrede o que acabará por no conseguir mantener una erección sin mi permiso porque eso me divertirá, probablemente se ría en un principio. Y yo me reiré con él. La risa es muy sana 🙂

Es obvio que para llegar a ese punto hay que trabajar mucho y crear una tela de araña bonita y resistente. Pero yo no tengo prisa, la mosca acabará por lanzarse a mi telaraña por su propia voluntad, que es el modo en que realmente me gusta, siendo consciente del salto que dará, deseando hacerlo y con la confianza que le proporcionará saber que mis cuerdas lo sostendrán impidiéndole caer al vacío (o precisamente todo lo contrario, con ese temor de que alguna cuerda ceda y tenga que hacer equilibrios para sostenerse en mis redes).

Todo esto podría adornarlo al estilo que veo que otros hacen por ahí, añadiendo algo como “mis brazos te sostendrán impidiéndote la caída”. Pero no es mi estilo. A mi me gustan los chorros de adrenalina, disfrutar de esos miedos y torturar psicológicamente. Los meapilas que buscan el orgasmo fácil me aburren. Venga, ya me podéis criticar a gusto 🙂

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