Me siento tan… Cruel

Estos días he visto mucha creatividad por las redes sociales. Preciosas fotos de escenificaciones navideñas con agujas en la piel, bonitas sissies posando envueltas en luces de Navidad y hasta una tortura genital a modo de árbol con bolas, espumillón y luces (sólo le faltaba una varilla uretral que sostuviera la estrella de la copa).

Han sido unos días acelerados y de mucho trajín. Y así ha empezado mi año, con mucha energía, con unas cuantas perversiones y con ganas de muchas más.

El 2014 acaba de empezar y, aunque muchos no entienden el placer de esta práctica, me apetece un nuevo blackmail consensuado, por ejemplo, que hace ya casi dos meses que no tengo a ningún gusanito contra las cuerdas rezumando adrenalina 😀

Rechacé algunas propuestas en ese sentido estos meses pasados, pero ahora es el momento perfecto para apretar clavijas y hacer sudar a algún afortunado que tenga el valor de someterse a mi de ese modo.

Y no es un modo liviano precisamente, pues pone toda su vida en mis manos, es decir, control absoluto. Y eso me encanta. Las sensaciones se potencian de un modo sublime. Pero para ello hay que tener muchísimo valor, no sirve cualquiera, y tampoco acepto al primero que aparece.

Ya sabéis, todos los que me habéis hablado de ello últimamente, volved a enviarme vuestras propuestas y veré si alguno merece el privilegio de disfrutar de mi crueldad 😉

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *