Emoción

Parece que lo de ayer fue un bombazo, jajaja. En algo tienen razón mis haters, es cierto que soy una descarada: hago lo que me apetece y tengo la desvergüenza de disfrutarlo y contarlo sin tapujos.

Yo comprendo que para algunos una ignore line es algo que sobrepasa su capacidad de comprensión, igual que el blackmail o tantas otras cosas que a otros nos encantan. Pero así es la vida, un abanico de opciones donde elegimos nuestras preferidas.

Me han preguntado con extrañeza si de verdad alguien me llama a una línea de teléfono en la que ni siquiera contesto. Mi respuesta, por increíble que a algunos os parezca, es afirmativa. Claro que me llaman. Y algunos repiten porque no les han llegado los minutos que previamente habían concertado.

El que llama tiene sensaciones muy distintas, una mezcla de atracción/temor muy estimulante, con el aliciente de la posibilidad de poder escuchar mi voz o los sonidos que hay a mi alrededor, aunque a él lo ignore. O precisamente porque lo ignoro.

A unos los seduce el morbo de lo que puedan captar durante la llamada, a otros el puro placer de ser ignorados.

Parte de un correo que me llegó anoche:

“Fue un honor ser su cerdo ignorado unos minutos. Tuve la suerte de escucharla hablando con alguien que supongo que es uno de sus esclavos. Tiene una voz preciosa y autoritaria pero a la vez dulce y una risa muy contagiosa. Gracias por poner los medios para los que estamos lejos y no podemos servirla como se merece”

¿Qué puedo añadir? Aunque lo ignore también por correo, el placer también es mío 😉

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