Manipulando

Leo por ahí exposiciones sobre los peligros de caer en manos de un o una manipuladora. Incluso afirmaciones contundentes sobre quién debería evitar el BDSM y quién no basándose en los posibles daños que puedan sufrir.

Veamos… yo me considero una gran manipuladora, pero puntualizo que NO acepto en mi cuadra a alguien con evidentes desequilibrios mentales.

Disfruto del sadismo psicológico, no sólo del físico, es decir, me gusta llevar a un esclavo al sufrimiento mental y que ese esclavo goce (y padezca) ese estado.

Como adultos en plena posesión de nuestras facultades mentales (y en vías de que la OMS descatalogue como enfermedades mentales las “parafilias” asociadas al BDSM, aunque personalmente no necesito la aprobación de ningún colectivo u organización para saber que lo que hago y disfruto no es anormal), somos libres de elegir lo que deseemos.

En foros y debates se suele dejar de lado la figura del masoquista emocional, esa persona que disfruta del sufrimiento psicológico y que su forma de hacerlo es tan válida como la de cualquier otro integrante de la comunidad BDSM.

El sumiso es responsable de saber a quién se entrega, así que creo que sobra tanto victimismo. Y, cuando es consciente de a quién se entrega, desea hacerlo y el Ama siente una conexión con dicho sumiso y acepta su entrega, pueden surgir situaciones de riesgo que ambos han de asumir incluso antes de que aparezcan (aún tomando toda una serie de precauciones básicas y lógicas). No se puede vivir entre algodones si lo que va a suponer nuestra felicidad supone correr riesgos.

La manipulación existe a todos los niveles. Cuando una madre amenaza a su hijo con “si no apruebas el curso no te regalo tal cosa” está manipulando, pero eso no significa que dicha manipulación sea dañina, todo lo contrario.

¿Y qué decir de los sumisos? Esos grandes manipuladores a los que hay que estar controlando constantemente 🙂

He tratado ya este tema en post anteriores y me ratifico en mi afirmación: me encanta mover los hilos.

4 Comments

  1. Las mujeres somos manipuladoras por excelencia.

    A los hombres les cuesta mas. Suelen aceptar las reglas y limites de sus sumisas.

    Y quienes son los que escriben las reglas que condenan a las manipuladoras?

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    • Cierto. Sin embargo también los sumisos son muy manipuladores, aunque de un modo más solapado. Si se les permite, claro 🙂

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  2. El sumiso y esclavo sabe que ellos están siendo manipuladas y es lo que desean – si lo hacen no les gusta siempre pueden optar – una relación BDSM es siempre una calle de dos vía y aceptación por parte de ambos es esencial.

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