Poder y control

¿Conocéis esa sensación de que, a pesar de que todo parece en orden, hay algo que no nos cuadra o que se difumina sin saber bien todavía de qué se trata, pero las alarmas se empiezan a disparar en nuestro interior?

Odio esa sensación. Me gustan las cosas claras y diáfanas y, cuando algo está borroso, pongo cara de pocker hasta que todo se define.

Esto es aplicable a prácticamente cualquier cosa: un comentario, una amistad, un esclavo…

Estoy segura de que alguno ya se habrá dado por aludido. Suelo ir dejando pistas cuando estoy molesta y, normalmente, el culpable de mi malestar, por cortito que sea, acaba por darse de bruces contra lo que se le viene encima. Por eso doy un margen en el que puede rectificar, ya que a veces el error no es voluntario. Pero si el error persiste y no veo propósito de enmienda, mi malestar se resolverá de un modo u otro.

No todo son risas, premios y placer. En cada adiestramiento hay que esforzarse de manera individual e imponer castigos cuando son necesarios.

Hay alguien que está intentando redimir sus errores estos días. Espero que lo consiga y aproveche la oportunidad que le he dado. A veces no es sencillo tomar una decisión radical, pero cuando la decisión está tomada, no hay vuelta atrás 😉

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