Zalamerías

No soy proclive a adulaciones. Halago a quien realmente lo merece, casualmente suelen ser otras Dominantes. Pocas. No dedico elogios a cualquiera. Tampoco me gusta que vengan a mi con palabras bonitas para ganarse mi favor si no son ciertas. Me horroriza la hipocresía.

Es fácil distinguir unas palabras sinceras de otras ladinas que vienen con sonrisas tan falsas como sus portadores.

Si te admiro, te lo diré, pero si no tengo motivos para admirarte, no lo haré. Más de una se ha molestado conmigo por no devolverle un cumplido o por no seguir el juego de la mentira en público. Puedo ser diplomática, sonreír y agradecer unas palabras halagüeñas, pero no soy tan cínica como para decir lo que no pienso. A veces me muerdo la lengua porque, ante todo, soy una Dama 🙂

Cuando alguien alardea de “si tengo que decirte algo malo, te lo diré a la cara”, normalmente significa que son unos groseros. Yo prefiero abstenerme. Si no tengo nada bueno que decir sobre ti, no hablaré sobre ti. A no ser que tu actitud me esté molestando, ya que en ese caso, te lo haré saber con asertividad, sin insistir ni insultar.

Y lo mismo en lo que atañe a mis esclavos. Puedo dedicarles una sonrisa o premiarlos de otros modos, es muy raro que les diga con demasiado énfasis que han hecho algo bien, pero me conocen y saben perfectamente si estoy molesta o complacida.

Me puede gustar algún comentario, pero sé lo que valgo, además de que conozco mis defectos, así que no es fácil apelar a mi vanidad.

Pero me gusta un piropo sincero, unas palabras de admiración de otra Domme y el apoyo real de mis amistades. Tengo tantas cosas que disfrutar, que la afectación artificial me parece innecesaria 😉

2 Comments

  1. Por eso cuando una princesa le dice que es una reina, sabe que es verdad…. :*

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    • ¡Huy, una princesita mimosa! :*

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