Retos y desafíos

Cuando un esclavo (léase bien, he escrito “esclavo”, no “sumiso”) deja de obedecer o acatar las órdenes del Ama, es que algo falla.

Tengo en cuenta muchos factores, desde el estado de ánimo (no siempre tenemos un buen día) a estado físico (todos estamos enfermos o con malestar en algún momento), pero si deja de hacer lo que se supone que ha de hacer aunque no se haya especificado por formar parte de sus obligaciones cotidianas (que presuponemos hace encantado al ser parte de su servicio al Ama), ¿qué podemos pensar?

Una provocación está fuera de lugar. El esclavo puede pensar que es gracioso, pero a lo mejor el Ama no lo toma tan alegremente, ya que da por hecho que sus decisiones no serán cuestionadas sino, muy al contrario, aceptadas, asumidas y acatadas sin vacilaciones. En eso consiste la esclavitud, ¿verdad? 🙂

En el día a día hay ocasiones en las que se permite al esclavo hablar con libertad, expresar sus sentimientos, es bueno para ambos que exteriorice lo que hay en su interior, aunque la última palabra será siempre del Ama.

Pero un esclavo es alguien que ha renunciado a sus derechos en favor del Ama, que ha decidido dar el gran paso de someterse a la voluntad de ella y priorizar los deseos de ella.

En fin, creo que con la última frase queda resumida la finalidad de la esclavitud. Esclavitud que no es forzada en ningún momento, esclavitud que los dos han acordado porque significa la felicidad de ambos, en la que una de las partes decide entregarse y la otra acepta esa entrega total con las responsabilidades que conlleva.

Soy bastante razonable, risueña y bromista, pero también muy seria y exigente con ciertas cosas. ¿Una falta por omisión o una provocación reiterativas son aceptables en un esclavo? Pues eso 🙂

1 Comment

  1. Fascinante, Señora

    Reply

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *