Agravios

Ayer os contaba un cuento y, aunque me sé muchos más, el de ayer hirió alguna que otra susceptibilidad. No hablaba de nadie en concreto, pero si alguien se da por aludido, será por algo.

Y sí, hablaba de un MegaMaster, aunque en todos los roles y tendencias habría mucho que decir, además de megamasoquistas y megasádicos que, ante la visión de una gota de sangre, tienen que salir a tomar el aire.

No era una crítica a lo que cada uno sea, sino a este tipo de gente que se dedica a pavonearse e intentar desprestigiar a los demás, incluso a esos demás que hacen lo que ellos mismos hacían hace pocos meses (y hasta a los que saben lo que hacen y lo que dicen), para hacerse un hueco alardeando de experiencia, cuando únicamente repiten como loros lo que han leído a otros y probablemente nunca hayan salido de detrás de la pantalla.

Y no es ningún crímen quedarse en el BDSM virtual. Tengo una amiga muy querida que no desea pasar a real en su Dominación. Pero ella no es una pretenciosa, no alardea de nada y es un encanto de Señora.

Tampoco era una crítica hacia el modo en el que cada uno empezamos en esto, pues internet es un gran medio de difusión de nuestro mundo y mucha gente estupenda ha llegado a conocer el BDSM por este medio.

En fin, otro día os contaré otro cuento, hay tantos… 🙂

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