Alabanzas

Aunque a veces pueda parecer que no es así, aprecio muchísimo el esfuerzo de mis esclavos y cada pequeño detalle que mis amistades tienen conmigo.

Ocurre que mi carácter es el que es y no me siento cómoda con baboseos, aunque me gusta corresponder con atenciones a quienes las tienen conmigo. No soy de besitos y palabras huecas, soy de realidades y de hechos que las demuestran.

No reparto halagos gratuitos y mis esclavos escuchan pocas palabras de aprobación; si he de premiar una acción o una conducta, suelo hacerlo con concesiones, no con lisonjas.

Puedo parecer altiva y arrogante en determinadas circunstancias, e incluso serlo si así es como me siento, pues lo que no soy es hipócrita.

Si te aprecio, te lo haré notar. Si me apuñalas por la espalda, también te lo haré notar 🙂

Probablemente algunos querríais leer otras cosas aquí, pero este blog no es acerca de cómo deberían de ser las cosas, ni cómo os imagináis que son, sino sobre cómo yo las vivo, las veo y cómo soy.

No necesito que me comprendas, ya me comprendo yo.

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