Mentiras y verdades

Hay verdaderos maestros del engaño, pero la mayoría de las veces basta con fijarse un poco en el lenguaje corporal y en los temas que se evitan, o incluso en las diferentes respuestas a una misma pregunta formulada de distinta forma.

En una presentación de un sumiso, por ejemplo, intentan mostrarse dóciles y dispuestos a servir, ocultan lo que no desean que se vea y, como suele suceder en un currículum, lo inflan con lo que se les ocurre para no ser descartados.

Para mi es mucho más efectiva una entrevista en persona, si es posible, o una serie de preguntas online en tiempo real, con los requerimientos oportunos, donde veo mucho más de lo que en principio se pretende mostrar, además de que permito que vean cómo soy.

Por más atracción que sintamos hacia alguien, no es buena idea aferrarse a lo que nos gustaría que ese alguien sea, sino a cómo es en realidad. Nos evitaremos un montón de rodeos y perder el tiempo en conjeturas o esperanzas inútiles.

Y esto es bidireccional, tanto hacia un lado como hacia el otro, pues por más maravillosa que yo pueda decir que soy, tal vez finalmente no sea el Ama adecuada para el entrevistado en cuestión o no surja ningún tipo de feeling con el que comenzar.

Puedo sugerir que no os mostréis del modo en que creéis que deberíais ser, sino tal y como sois. A las Dóminas nos aburre tener que sacaros las respuestas con sacacorchos, pero también los largos monólogos sobre vosotros mismos 🙂

1 Comment

  1. Una de las cosas que los años me han enseñado es el no aparentar lo que no se es, ambas partes deben mostrarse con honestidad y luego ya se verá,M

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